Análisis Dark Souls

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Título: Dark Souls                         Plataforma: PlayStation 3, XBOX 360

Genero: Action RPG                      Distribuidor: Bandai Namco

Hoy día, la industria del videojuego cada vez mima más a sus jugadores: ingente cantidad de tutoriales, curvas de dificultad suaves, enemigos diseñados para no llegar a ser poco más que un estorbo en nuestro camino... todo para hacer que el título en nuestras manos sea algo ameno, sencillo y rápido de jugar. Y no es que esto sea algo malo, ojo. Sin embargo hay ocasiones en que echamos de menos aquella época en que los juegos eran más difíciles, mucho más difíciles, aquella época en que la frustación y el orgullo se unían para mantenenos pegados a nuestros mandos.

   Pues bien, dos años después de Demon´s Souls (uno en nuestras tierras), los chicos de From Software nos traen su continuación, Dark Souls, y con ella nos traen también precisamente eso: un reto, un desafío de los de la antigua escuela. Armaos de paciencia y preparaos a morir y a sudar por cada metro recorrido, éste es Dark Souls.

 

HISTORIA

 

Al principio sólo estaban los Dioses y los Dragones Eternos. Entonces apareció el fuego, y con él llegó la dualidad al mundo: calor y frío, bien y mal y, sobre todo, luz y oscuridad... Aparecieron de la oscuridad y robaron los poderes de los Dioses. Después, usando los poderes robados, aniquilaron a los Dragones Eternos. Con la muerte de los Dragones acabó la Edad del Fuego y empezó la Edad de la Oscuridad. Los Dioses maldijeron a la humanidad como castigo. Entre los vivos empezaron a aparecer personas a los que le aparecía la marca de la maldición oscura. Estas personas se convertían en no-muertos y resucitaban como Huecos al morir. Sin embargo, a pesar de no poder morir poco a poco los Huecos iban perdiendo su mente, su humanidad, para acabar convertidos en poco más que monstruos descerebrados que atacan a todo ser vivo que veían. Para protegerse los humanos empezaron a enviar a una prisión a todo aquel en el que aparecía la marca de la no-muerte, en espera de su posterior exilio a las tierras del norte. Y ahí quedarían encerrados los no-muertos a la espera del fin de los tiempos...

   Ésta es la introducción que se nos dará al comenzar nuestro periplo por este Dark Souls. Apareceremos encerrados en esta prisión, a la espera de nuestro translado a las tierras del norte, cuando un caballero desconocido nos liberará para que escapemos e iniciemos una peregrinación a las tierras de los antiguos dioses. Y ya está, no se nos aclarará más de la historia.  Cierto que si conseguimos avanzar lo suficiente en el juego veremos que de hecho sí hay una buena trama para nuestro viaje, pero en realidad el juego nos deja con una sensación de incertidumbre, de encontrarnos perdidos sin saber muy bien qué hacer ni dónde ir para cumplir nuestro vago objetivo. 

   Y es que esta sensación es clave en la experiencia que supone Dark Souls. Por tanto, la historia se presenta de un modo tan vago, casi etéreo, de una forma consciente y voluntaria, lo que no deja de ser una propuesta arriesgada por parte de los chicos de From Software. Y hay que decir que también es una propuesta acertada, ya que nos sumergerá perfectamente en la acción, cosa en la que se basa el título, más que en el desarrollo de la historia propiamente dicha.

 

GRÁFICOS


El nivel gráfico de este Dark Souls quizá no sea lo más avanzado que hemos visto hasta ahora precisamente, pero cumple su labor perfectamente. Su principal baza es la parte artística, donde está completamente perfecto, con una ambientación medieval, con tintes fantásticos y un puntito gótico, pensado para ambsorvernos completamente en cuanto nos sentemos frente a la pantalla.

   Los enemigos son legión y todos ellos están muy bien diseñados, sobre todo los jefes finales: dragones, gárgolas, demonios, mariposas diabólicas y demás serán tan espectaculares, bellos y aterradores como letales. También el diseño de nuestro personaje es bueno. Con una cantidad ingente de equipamiento que cambiará nuestro aspecto y unas buenas animaciones (salvo casos muy concretos, como al iniciar un contraataque), el resultado en este aspecto es más que satistactorio. Quizá la única pega a este nivel sea que las texturas podrían ser mejores.

   Los escenarios son otro de los grandes aciertos de Dark Souls. Enormes, abiertos, con un diseño absolutamente maravilloso, no hay absolutamente nada malo que se pueda decir de ellos. Los fondos serán verdaderamente magníficos y los escenarios están cargados de detalles. El diseño de los escenarios es intachable, con una ingente cantidad de zonas, todas ellas distintas y con una ambientación única: ruinas de ciudades encantadas, fortalezas, bosques opresivos, capillas antiguas, cavernas y un largo etcétera. Y todas estas zonas estarán conectadas entre sí gracias a un diseño impecable. Siempre que logremos seguir avanzando llegará un punto en el que descubramos un acceso a una zona anterior al que antes no teníamos acceso. De esta manera, después de atravesar el burgo de los muertos, llegar a un castillo tras esquivar un dragón que custodia el puente, de pasar por una capilla antigua y atravesar posteriormente un tétrico bosque, llegaremos a una puerta que nos devolverá otra vez al burgo de los muertos y que no podíamos abrir por el otro lado, por poner un ejemplo. Todas las zonas están conectadas de una forma acertada e inteligente.

   Sin embargo también hay que señalar que a nivel técnico Dark Souls no está a un nivel tan alto como nos gustaría. Las texturas son mejorables, como ya hemos señalado, además de que algunas animaciones concretas no son tampoco para tirar cohetes. Aparte de eso, sufriremos alguna bajade de framerate bastante ocasional, normalmente al rematar a un enemigo con la cámara de cerca, nada que moleste a la hora de jugar pero que hay que señalar. También notaremos algún que otro pequeño fallo, como que en ocasiones el cadáver del enemigo al que acabamos de derrotar se enredará con nosotros y lo llevaremos enganchado durante algunos metros. Sin embargo, ninguno de estos fallos es grave y no empañará en ningún momento la experiencia que nos propone el juego.

 

SONIDO

 

Hay que decir que el trabajo de la gente de From Software en este apartado es sobresaliente. Normalmente iremos en silencio, sin música alguna de fondo. Sin embargo, lejos de empañar el apartado sonoro, este silencio nos ayudará a meternos aún más en el juego. Este silencio aumenta la sensación de inquietud que nos invadirá al avanzar durante el juego, la sensación de que en cualquier momento podemos morir (lo cual no va muy desencaminado, la verdad).

   En los momentos de mayor tensión, normalmente al enfrentarnos a un jefe final, ahí sí que tendremos acompañamiento musical. Este acompañamiento consistirá en temas orquestrales, de una calidad magnífica. Estos temas variarán en cada situaciación concreta, llendo de un tinte épico normalmente, hasta canciones que nos transmitirán tristeza e incluso melancolía. Lo único que se puede decir de esta banda sonora de Dark Souls es que es de una calidad, cuanto menos, más que notable.

   En cuanto al restos de efectos sonoros, rayan a un nivel bastante alto. Los sonidos de los golpes, el ruido de las distintas armaduras al caminar, las pisadas sore las distintas superficies... todos están muy bien logrados y nos ayudarán, junto al silencio que nos acompañará normalmente, a meternos de lleno en el juego.

   Por último, hay que señalar que el trabajo de doblaje, a pesar de no estar realizado a nuestro idioma, es también de una gran calidad. Unas voces roncas, cansadas, llenas de matices, que nos transmitirán perfectamente el hastío, la tristeza e incluso la locura de los pocos supervivientes con que nos crucemos. Lo dicho, una lástima que las voces estén únicamente en inglés, aunque salvo ese punto, Dark Souls puede presumir de un gran trabajo en cuanto a las voces de sus personajes.

 

JUGABILIDAD

 

Este apartado es sin duda el pilar básico de Dark Souls. Y parte de una premisa muy sencilla: Dark Souls es difícil. Este título no nos mima en ningún momento, no nos da ninguna clase de ventaja ni nos perdona el más mínimo error o distracción. Habrá momentos en la frustación nos llevará desear destrozar el mando a goles contra la pared o el objeto/persona que tengamos más cerca. Y después de eso seguiremos muriendo. Y a pesar de todo eso, o mejor dicho gracias a todo eso, seguiremos sin poder despegar las manos de los controles, la mirada de la pantalla ni el culo del asiento. Desde el primer momento, Dark Souls nos reta, nos desafía a ver hasta dónde somos capaces de llegar. Y es precisamente ese reto el que nos hará volver a levantarnos tras una muerte y otra, tratando de superar al juego y de ver hasta donde somos capaces de avanzar con nuestro sudor y habilidad. Cada metro avanzado será un metro por el que habremos derramado sangre, sudor y lágrimas (en muchos casos, literalmente). Pero también será un metro por el que habremos obtenido un satisfacción inmensa. Y es que esa es la mayor grandeza de este juego: no importa lo difícil que sea, no importa lo mucho que nos cueste seguir avanzando, al final lo único que nos quedará será una enorme y agradable sensación de satisfacción, de orgullo en ocasiones, por haber podido seguir adelante, por haber estado a la altura aunque sólo sea hasta este punto.

   En cuanto al estilo de juego, Dark Souls hereda la misma fórmula que su predecesor, Demon´s Souls, depurándola y mejorándola en bastantes aspectos. Así, aquellos que hayan disfrutado del anterior título de From Software, lo tendrán más fácil para habituarse a Dark Souls. Los controles son bastante sencillos: con los gatillos del mando podemos atacar, ya sea ataque normal o fuerte, y protegernos con nuestro escudo o usarlo para iniciar un contraataque. Con la cruceta direccional elegiremos las armas, hechizos u objetos que tenemos disponibles, y con el resto de botones usaremos dichos objetos o rodaremos por el suelo para evitar caer ante cualquier arma enemiga. Además contaremos con otro botón que nos permitirá fijar a un enemigo y movernos usándolo como referencia, con lo que podremos enfrentarnos a él con muchísimas más posibilidades de salir enteros. En general son unos controles sencillos de dominar, aunque hay que decir que a veces no son todo lo precisos que podríamos llegar a desear. No será inaudito que caigamos en alguna ocasión al estar luchando en lugar estrecho y perdamos pie durante la lucha, o que perdamos una fracción de segundo a la hora iniciar nuestro contraataque (tiempo más que suficiente para un juego de esta dificultad para acabar con nosotros).

   Para lograr seguir avanzando en el juego, deberemos ir recolectando almas. Estas almas las obtendremos al ir derrotando a nuestros enemigos y serán la moneda de cambio para todo en Dark Souls. Necesitaremos almas no sólo para poder ir aumentando nuestras características y subiendo de nivel, sino también para comprar equipo y objetos en las tiendas, reparar o mejorar nuestro equipo o adquirir hechizos y milagros. Deberemos usar las mismas almas que consigamos para absolutamente todo, por lo que el gestionarlas sabiamente será indispensable para poder sobrevivir en el mundo de Dark Souls. Y además de sabiduría, también necesitaremos prudencia. Y es que cada vez que caigamos (cosa harto frecuente, no me cansaré de repetirlo) perderemos todas las almas y humanidad que haya en nuestro haber. Si conseguimos volver al sitio donde morimos, nuestro cadáver será una especie de nube de energía verde que nos permitirá recuperar lo que perdimos. Sin embargo, si caemos en nuestro camino hasta ese lugar todo nuestro trabajo habrá quedado en nada y tendremos que volver a empezar nuestra cosecha de almas de cero.

   Y es cuando morimos cuando entra en juego una de las cosas que diferencia a Dark Souls de su predecesor: las hogueras. Estas hogueras son sitios tremendamente importantes en nuestro viaje. Serán como nuestro hogar, tal y como nos dicen en los primeros compases de nuestra aventura. Descansando en estas hogueras podremos recuperarnos de nuestras heridas y rellenar nuestro frasco de Estus (el objeto que nos permitirá recuperar nuestra barra de vida), además de muchas más acciones como reparar nuestro equipo, mejorarlo o volver a renacer como seres vivos si somos Huecos. Sin embargo no todo ibana ser ventajas. Cada vez que descansemos ante una de estas hogueras no seremos sólo nosotros los que nos veremos restaurados, todos los enemigos que hayamos vancido también. Esto hará que muchas veces tengamos que decidir qué nos conviene más, si descansar y recuperarn os o tratar de aguantar y seguir adelante como podamos. Y es que, incluso en esto, Dark Souls nos pedirá que usemos la cabeza.

   Otro aspecto en el que este título se diferencia de su anterior entrega es que en este caso no está dividido por niveles. El mapeado es abierto y tendremos total libertad para ir a donde queramos desde un principio. Seremos nosotros los que decidamos en qué dirección ir y los que debamos decidir por qué zona es mejor avanzar según nuestro nivel. 

   Por último queda hablar sobre el modo online de Dark Souls. al igual que los demás aspectos de este título, el online también está diseñado de una forma que se funde completamente con el mundo de Dark souls y la experiencia que ofrece. El tiempo en las tierras de los no-muetos fluye de una forma extraña, y eso hace que héroes de distintas épocas puedan llegar a mezclarse y a aparecer, más como espectros que como otra cosa, en nuestro camino. Por tanto podremos invocar a otro jugador que nos ayude contra algún monstruo concreto, o acudir en auxilio de otro jugador. Sin embargo, no podremos elegir a quien unirnos, será algo aleatorio. Esto refuerza la sensación de azaroso caos que impregna a este mundo, la idea de que sobrevivir o no depende mñas de la suerte que de nosotros mismos. Además, tampoco podremos comunicarnos directamente con los demás miembros de la comunidad, deberemos hacerlo mediante unos mensajes escritos en el suelo mediante los cuales nos avisarán de peligros o nos dejarán notas.

   Sin embargo no siempre podremos fiarnos de esas notas, ya que es posible que no sean nada más que una trampa para provocar nuestra caída. Y es que no sólo podremos ayudar a la gente, también podremos invadir sus mundos para matarlos y robarles su humanidad. Y lo mismo pueden hacernos a nosotros, claro. Así que deberemos decidir también si fiarnos de los mensajes o no. De nuevo Dark Souls nos obliga a decidir hasta qué punto podemos permitirnos confiar, sin dejar de descudarnos mientras avanzamos.

 

CONCLUSIONES

 

En resumen, Dark Souls ofrece una jugabilidad a prueba de bombas, con absolutamente todos sus aspectos pensados y unidos en la labor de consegur que nos sumerjamos en su mundo, además de ofrecernos un grandísimo desafío, casi tan frustante como satisfactorio. Es cierto que si lo que se busca es un juego simplemente para pasar un rato y poder desconcectar de la vida diaria durante unos minutos, este no es tu juego en absoluto. Pero por otra parte, si eres un jugador con algo de experiencia en videojuegos sobre tus espaldas, o simplemente si no te arredras ante un desafío, Dark Souls es de lo mejor que podrás encontrar sin duda alguna.

 

LO MEJOR:

  • El diseño artístico del juego es magnífico. Todo en Dark Souls está pensado para absorvernos, hasta el último detalle.
  • El diseño de los escenarios es verdaderamente magistral y nos invitarán a explorarlos de una manera natural e inevitable.
  • La banda sonora es francamente buena. Incluso los silencios acaban formando parte de ella.
  • Su duración. A menos que seamos auténticos dioses de los mandos, de un mínimo de 50 horas de sufrimiento no nos salva nadie.
  • La dificultad de este juego nos propone un reto que hacía años, quizá décadas, que no veíamos en prácticamente ningún título.

LO PEOR:

  • Técnicamente tiene algún que otro fallo.
  • El control no es todo lo preciso que debería ser.
  • La ausencia de una pausa durante el juego. Dark Souls no perdona ni las interrupciones telefónicas ni las paradas para ir al baño.
  • Sólo apto para jugadores veteranos o que quieran sufrir con un reto de verdad, jugadores ocasionales, huid.

 

NOTA: 8,8